¿ES VERDAD QUE CRISTO VIENE EN EL 2031?

El grupo espurio que ha surgido en las últimas décadas, que pronostica que Cristo vendrá en el año 2031.

Ellos usan el argumento que el día y la hora nadie sabe, pero si el año de la venida de Cristo, y según ellos Cristo viene en el año 2031, porque en ese año terminan los 6000 años, tan mencionados por Elena White.

Pero estos mismos grupos heréticos que aseguran creer en los escritos de la mensajera del Señor, contradicen lo que la misma autora dice de no pronosticar ni día, ni mes, y tampoco el año para la aparición de Cristo, estos grupos son selectivos con las citas. Miremos algunas.

Las siguientes palabras fueron dirigidas a un individuo fanático, que aseguraba que la iglesia adventista era Babilonia, este también decía que no había de devolverse el diezmo y al mismo tiempo estaba poniendo un año para la aparición de Cristo.

“Estamos cerca del fin, pero si usted o algún otro hombre es seducido por el enemigo e inducido a fijar la fecha de la venida de Cristo, estará haciendo la misma obra mala que ha producido la ruina de las almas de aquellos que la hicieron en lo pasado. “Si usted lleva el yugo de Cristo, si soporta su carga, verá que hay mucho que hacer en armonía con los siervos de Dios en la obra de predicar a Cristo y a Cristo crucificado. Pero cualquiera que empiece a proclamar un mensaje para anunciar la hora, el día o el año de la aparición de Cristo, ha tomado sobre sí un yugo y está proclamando un mensaje que el Señor nunca le ha dado”. – {TM 61.1}

“Usted no podrá decir que él [Jesús] vendrá dentro de uno, dos o cinco años, ni tampoco tiene que postergar su venida diciendo que tal vez no ocurra por diez o veinte años.—The Review and Herald, 22 de marzo de 1892”. – {EUD 32.3}

“Dios no le da a ningún hombre un mensaje de que pasarán cinco o diez o veinte años antes de que concluya la historia de esta tierra. El no quiere darle a ningún ser viviente una excusa para demorar la preparación para su venida. El espera que nadie diga, como lo hizo el siervo infiel: “Mi señor tarda en venir”, porque esto conduce a un descuido temerario de las oportunidades y privilegios para prepararnos para ese gran día”.—The Review and Herald, 27 de noviembre de 1900. – {EUD 33.1}

“Muchos de los que tomaron el nombre de adventistas han incurrido en el error de fijar fechas para la venida de Cristo. Lo han hecho repetidas veces, pero el resultado ha sido cada vez el fracaso. Se nos declara que el tiempo definido de la venida de nuestro Señor está fuera del alcance de los mortales. Aun los ángeles que ministran a los que han de ser herederos de la salvación no conocen ni el día ni la hora. “Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo”. Mateo 24:36.—Joyas de los Testimonios 1:506 (1879). – {EUD 32.1}

¿Cuál es el peligro de fijar fechas?

La gente pone su mirada en una fecha y no en el evento.

“No queremos agitar las pasiones de la gente para desatar una conmoción en la que se excitan los sentimientos y los principios pierden el control. Siento que necesitamos estar en guardia por todos lados, porque Satanás está activo para hacer todo lo posible a fin de insinuar sus estratagemas y ardides que serán un poder para hacer daño. Debe temerse cualquier cosa que suscite una conmoción, que cree una excitación sobre una base equivocada, porque la reacción seguramente vendrá.—Carta 34, 1887. – {EUD 33.4}

Movimientos espurios siempre habrán.

“Siempre habrá en la iglesia movimientos espurios y fanáticos realizados por personas que pretenden ser guiadas por Dios, por aquellos que correrán antes de ser enviados, y que establecerán fechas para el cumplimiento de profecías que aún no se han realizado. El enemigo se regocija con este proceder, porque sus repetidos fracasos y su desviación de la atención hacia puntos falsos provoca confusión e incredulidad.—Mensajes Selectos 2:96 (1897). – {EUD 34.1}

Por otro lado La Iglesia Adventista del Séptimo Día surgió en armonía a una profecía de Daniel 8:14, con el único objetivo de proclamar la pronta venida de Cristo, nuestro mensaje está contenido en los mensajes de los tres ángeles (Apocalipsis 14:6-12), este mensaje prepara al mundo para la segunda venida de Cristo (v.14), si notan nuestra sentido de existencia está contenido en un mensaje, y no en una fecha, el evangelio eterno es lo que convierte y preparará a las personas para el retorno de Cristo, y no una fecha.

El deber de cada miembro de la iglesia es estar velando, para que aquel día no nos sorprenda como ladron en la noche. Si notan el pueblo de Dios debe de estar preparado para cuando se cierre la puerta de la gracia, ese día vendrá como ladron, cuando Jesus salga del lugar santísimo será de una forma sorpresiva para aquellos que están dormidos.

“He aquí yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Apoc. 16:15).

Este pasaje se aplica particularmente a la forma sorpresiva en que finalizará el juicio investigador y concluirá el tiempo de gracia.

“Jesús nos ha dejado esta palabra: “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad”. Marcos 13:35-37. Estamos esperando y velando con la mira puesta en el regreso del Maestro, que traerá el amanecer, no sea que viniendo de repente nos encuentre durmiendo. ¿A qué tiempo se refiere aquí? No a la manifestación de Cristo en las nubes del cielo para encontrar un pueblo dormido. No; sino cuando regrese de su ministerio en el lugar santísimo del santuario celestial, cuando deponga sus atuendos sacerdotales y se revista de atavíos de venganza, y cuando se promulgue el decreto que dice: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía”. Apocalipsis 22:11. – {2TI 172.1}

El cristiano genuino no necesita fechas para consagrarse, esa es una tarea diaria, en ese sentido ese día no nos sorprenderá. Porque nuestra santificación depende de Cristo, y no de una fecha.

De Rafael Díaz