Los Pronostiqueros de Fechas

La fecha de la segunda venida

Desde el comienzo del movimiento Adventista, han surgido personas fanáticas fijando fechas para eventos proféticos, este ha sido un gran problema y sigue siéndolo dentro del las filas Adventistas del Septimo Día.

La última fecha profética fue 1844, después de esta no hay fechas. Reconocemos que poner fechas para eventos proféticos y para la Segunda venida de Cristo, esta en contra de la segura palabra profética. Los adventistas proclaman la segura palabra profética, pero no fijan fechas.

«Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.»
S. Mateo 24:36 RVR1960

Dentro de la iglesia adventista han surgido última te grupos diciendo que Cristo vendrá en el 2031, estos están están usando los jubileos y las fiestas Judías pata poner fechas, y lo peor de todo que están manipulando citas de Elena White acerca de los 6,000. Las citas se dieron no con ese objetivo, si no como aproximados para recalcar cumplimiento de ciertas profecías que se cumplieron en el pasado. Todo esto en esta en contra de la misma escritora.

Usted no podrá decir que él [Jesús] vendrá dentro de uno, dos o cinco años, ni tampoco tiene que postergar su venida diciendo que tal vez no ocurra por diez o veinte años.—The Review and Herald, 22 de marzo de 1892. – {EUD 32.3}

Muchos de los que tomaron el nombre de adventistas han incurrido en el error de fijar fechas para la venida de Cristo. Lo han hecho repetidas veces, pero el resultado ha sido cada vez el fracaso. Se nos declara que el tiempo definido de la venida de nuestro Señor está fuera del alcance de los mortales. Aun los ángeles que ministran a los que han de ser herederos de la salvación no conocen ni el día ni la hora. “Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo”. Mateo 24:36.—Joyas de los Testimonios 1:506 (1879). – {EUD 32.1}

Los eventos proféticos deben de ocurrir cuando Dios lo diga, sin embargo debemos evitar ser pronosticadores o fijar fechas. Elena G. de White advierte:

“Se me ha advertido repetidamente con respecto a la fijación de fechas. No volverá a haber (desde 1844) un mensaje para el pueblo de Dios que esté basado en una fecha. No podemos saber el tiempo definido para el derramamiento del Espíritu Santo o la venida de Cristo”. RH, 22 de Marzo de 1892.

Usted no podrá decir que él [Jesús] vendrá dentro de uno, dos o cinco años, ni tampoco tiene que postergar su venida diciendo que tal vez no ocurra por diez o veinte años.—The Review and Herald, 22 de marzo de 1892. – {EUD 32.3}

Dios no le da a ningún hombre un mensaje de que pasarán cinco o diez o veinte años antes de que concluya la historia de esta tierra. El no quiere darle a ningún ser viviente una excusa para demorar la preparación para su venida. El espera que nadie diga, como lo hizo el siervo infiel: “Mi señor tarda en venir”, porque esto conduce a un descuido temerario de las oportunidades y privilegios para prepararnos para ese gran día.—The Review and Herald, 27 de noviembre de 1900. – {EUD 33.1}

En otro lugar amonesta:

“Ni está contemplado en la providencia de Dios que cualquier hombre finito que emplee un instrumento, que haga cómputos con números, símbolos o signos, pueda saber con ningún grado de exactitud el tiempo de la venida del Señor”. Ms 9, 1891.

Por otra parte, mientras evitamos ser pronosticadores o fijar fechas, debemos percatarnos del firme curso de los acontecimientos ordenados por [Dios] (7T:14), y cuando ocurran estos acontecimientos, tenemos que anunciar su cumplimiento al mundo.

El significado de esto es que los adventistas no han sido suscitados por Dios para ser profetas; en cambio hemos sido establecidos para proclamar “la segura palabra profética”. Entonces, mientras procuramos penetrar los misterios del futuro — (3MS:450),

El deber de la iglesia es predicar el evangelio, no pronosticar fechas:

«Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» Hechos 1:6-8 RVR1960

Por Rafael Díaz

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